Una manera muy habitual de llegar a Roma es en tren.
Mucha gente aprovecha una escapada express para ver algunas de las ciudades más importantes de Italia en un mismo viaje. Y para ello nada mejor que el tren de alta velocidad.
Por ejemplo, con el tren de alta velocidad llegarás de Florencia a Roma en 1 h 30 minutos (48€) y desde Milán a Roma en 3 horas (90€).
Te deja en la estación de Termini, la estación más importante del centro de Roma y en las que se accede a las líneas A y B del metro.
Desde aquí puedes ir caminando a muchos sitios, ya que está muy céntrica, o usar alguna de sus líneas.
Si quieres algo más económico y dispones de más tiempo, puedes llegar con los trenes regionales de Trenitalia que te dejarán en la estación de Tiburtina.
Está más alejada del centro, pero conecta con la estación de Termini.
Hay dos compañías para viajar en tren que operan en Italia:
Si lo del ferry no es lo tuyo, también hay la posibilidad de llegar en tu propio coche haciendo paradas por el camino.
Hay sitios muy bonitos por el camino como Nimes, Niza, Mónaco, Siena…
Es cuestión de planteárselo como una ruta que finaliza en Roma.
Tendrás que echar los números en cuanto a gasolina, deterioro del coche, tiempo… Pero es un plan muy bonito para hacer en familia.
Ten en cuenta el gasto extra de tenerlo aparcado en algún parking al llegar.
Alquilar un coche en Roma
Quizá te salga mejor llegar en avión a Roma y alquilar un coche una vez termines la visita a la Ciudad Eterna y comiences tu recorrido por otras zonas.
Luego podrás dejar el coche de alquiler en otro aeropuerto, como Pisa o Florencia y volver desde allí.
Nosotros lo hicimos así con la compañía Rentalcars, una empresa que nos da mucha seguridad, la verdad.
Nosotros los hicimos así, alquilamos un coche y visitamos los alrededores: